martes, 4 de agosto de 2009

Jugar a las cartas para retrasar la demencia

¿Qué hacer para retrasar el deterioro cognitivo tan temido a medida que se cumplen años? Seis son las propuestas clave: leer, escribir, jugar a las cartas, hacer crucigramas, debatir y escuchar música. Practicar este tipo de actividades para ejercitar el cerebro puede dar buenos resultados, tal y como afirma un estudio publicado en 'Neurology'.

Según los expertos, las personas que sufren demencia experimentan primero una acelerada pérdida de la habilidad cognitiva, especialmente de la memoria. Esta fase previa de declive es la que, tal y como muestran los autores de la investigación, se puede demorar simplemente leyendo o haciendo crucigramas diariamente.

¿Cómo han llegado a esta conclusión? Los investigadores analizaron la frecuencia con la que las 488 personas incluidas en el estudio (entre 75 y 85 años) participaban en estas seis formas de pasar el tiempo libre. Para cada actividad, la frecuencia diaria fue evaluada con siete puntos; varios días a la semana merecía cuatro puntos y una vez en siete días, un punto.

Aquellos que a lo largo del seguimiento (cinco años) desarrollaron demencia, 101 de los participantes, tenían una media de siete puntos en total, lo que significa que su intervención se había limitado a una actividad diaria. Diez de ellos no realizaron ninguna de estas propuestas y 11 sólo una vez a la semana.

"Observamos que por cada actividad adicional en la que el individuo se implicaba al día, la pérdida de memoria se retrasaba 0,18 años", señalan los expertos.

El retraso de este deterioro era aún mayor, de 1,29 años, cuando la persona participaba 11 veces a la semana. Así lo revelan los resultados de esta investigación, dirigida por Charles B. Hall, del Colegio de Medicina Albert Einstein (Nueva York, Estados Unidos).

El nivel educativo también influye

Participar en este tipo de 'pasatiempos' que estimulan la mente "puede ayudar a mantener la vitalidad cerebral, independientemente del nivel educativo", concluye Hall.

Varios estudios han demostrado que la formación de cada individuo está asociada con la severidad del deterioro mental. Según la hipótesis de la reserva, propuesta desde hace años para explicar el retraso de la demencia, existe un "vínculo entre el nivel educativo bajo y un mayor riesgo de padecer un proceso neurodegenerativo", tal y como señala en un artículo, publicado en 'Anales de Psicología', Marina Rodríguez Álvarez, del departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Santiago de Compostela.

Esta experta explica que la denominada 'reserva' es como la habilidad del cerebro para tolerar mejor los efectos de la demencia y depende, fundamentalmente, de una aptitud innata y de experiencias vividas, como la educación o la ocupación laboral.

Así, "los individuos con una mayor educación, nivel ocupacional e inteligencia compensarían con mayor éxito la patología de la enfermedad por usar estructuras cerebrales o redes neuronales que no se usan normalmente en los cerebros sanos", argumenta la especialista.

Al parecer, los resultados de la investigación publicada en 'Neurology' fueron similares incluso teniendo en cuenta la formación de cada uno de los individuos. Esto significa que la educación y la práctica de determinadas actividades "son dos elementos independientes que ayudan a retrasar la pérdida de la memoria", concluyen los autores.

. "En este estudio, no sólo queríamos saber cómo afectaban estas prácticas en el declive mental, también intentábamos averiguar la relación entre tales efectos y la educación recibida", puntualiza.

A partir de estos hallazgos, añaden los investigadores, "son necesarios más trabajos para determinar si incrementar la participación en estas actividades podría prevenir o retrasar la demencia".

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se ha producido un error en este gadget.