miércoles, 22 de julio de 2009

Solicitan tratamientos especializados en trastornos de conducta en los centros de protección

Es imprescindible crear programas de tratamiento especializados en trastornos de conducta para los menores ingresados en los centros de protección. Así lo concluye una investigación realizada por la Fundación Mediterránea de Neurociencia, tras analizar la salud mental de 354 niños y adolescentes ingresados en centros de protección de la provincia de Alicante. El estudio, financiado por la Consejería de Sanidad de Valencia y enmarcado dentro del programa de Atención Psiquiátrica a niños y adolescentes dentro del sistema de protección, ha incluido también la creación de una guía para ayudar a los profesionales que realizan su labor en estos centros (psicólogos y educadores) a identificar tempranamente los signos de problemas de salud mental, así como la puesta en marcha de un plan de formación en pautas básicas de intervención ante los problemas de salud mental infanto-juvenil leves y moderados, tan comunes en estos centros.

Los resultados principales del estudio señalan que en los últimos años se ha producido un cambio del perfil de la población de menores de los centros de protección social, junto a un aumento alarmante de problemas de conducta y emocionales.

Según los datos recogidos en el estudio, cada vez hay un mayor número de adolescentes en estos centros (lo que supone que cerca del 70% de la población actual tiene más de 13 años), y además, la mayor parte de ellos se encuentra sin previsión de retorno al hogar familiar (el 65% están bajo tutela y sólo el 35% en guarda), al comparar estos datos con respecto a años anteriores.

En relación a los problemas de salud mental detectados, los datos muestran que existe una elevada incidencia de problemas de conducta (36%), seguidos de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (32%), trastornos del estado de ánimo (22%) y dificultad en el manejo de la ira o control de impulsos (19%).

Específicamente, los resultados en la escala de ansiedad muestran que el 54% de los menores entre 11 y 18 años se sitúa por encima del punto de corte para la ansiedad-estado, y sólo el 35% de ellos se sitúa por encima del punto de corte para la ansiedad entendida como rasgo. A su vez, dentro del grupo de adolescentes que presentan problemas en el control de impulsos, la mayor parte presenta puntuaciones elevadas en estado de ira (21%), frente a ira entendida como rasgo de personalidad (15%).

Tal y como recoge la nota de prensa de la Consejería de Bienestar Social de Valencia, la Directora General de Familia, Carolina Martínez, estos datos ponen en evidencia que los menores ingresados en estos centros "viven una situación de estrés que repercute en su estado emocional" y que explica la mayor prevalencia de sintomatología entendida como estado.

Los resultados de este estudio señalan de nuevo la necesidad urgente de un cambio en las estrategias de intervención con los menores y sus familias. De acuerdo a las propias declaraciones de la Directora General de Familia, se necesitan "nuevas ideas desde el sistema social, pero también desde el sanitario" para dar respuesta a estas realidades emergentes. En este sentido, declaró que entre estas medidas "sería imprescindible crear programas especializados en trastornos de conducta, reforzando los servicios sociales comunitarios, para desarrollar dichos programas o incluso programas de mediación e intervención en crisis".

Numerosos manuales basados en la evidencia científica tanto a nivel internacional (National Institute for Clinical Excellence, Canadian Psychiatric Association, etc.), como nacional (Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud), recomiendan como línea prioritaria de actuación la terapia cognitivo-conductual para el manejo de las conductas violentas y los trastornos de depresión en niños y adolescentes.

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