martes, 21 de julio de 2009

Nuevo informe del injuve sobre riesgos laborales en los jóvenes menores de 30 años

El Instituto de la Juventud (INJUVE), perteneciente al Ministerio de Igualdad, ha editado recientemente un informe titulado "Jóvenes, accidentes debidos al tráfico y riesgos laborales: Estrategias para mejorar las condiciones de seguridad y salud en el trabajo". Antonio López Peláez y Sagrario Segado Sánchez-Cabezudo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) son los autores de dicho informe y de la investigación sobre riesgos laborales en jóvenes menores de 30 años en cuyos resultados se han fundamentado las conclusiones del mismo.

Desde hace unos años, la sociedad y la Administración ha ido concienciándose paulatinamente sobre la importancia que tiene la prevención de riesgos laborales. Sin embargo, los trabajadores menores de treinta años son, en la mayoría de los estudios, los grandes olvidados. Efectivamente, en muchos de estos estudios, se asume que los jóvenes poseen una mayor fortaleza física y psicológica de manera intrínseca, por lo que se pasa por alto que pueden estar sometidos a mayores estresores laborales como por ejemplo la temporalidad de los contratos, la sobrecarga de tareas o funciones, mayor movilidad, etc., estresores que se van reduciendo a medida que pasa el tiempo, al lograr una mayor estabilidad laboral.

Tal y como afirman los autores, esta óptica de análisis, denominada paradigma de la integración progresiva, supone silenciar los accidentes laborales que pueden ocurrir en este grupo de edad, al igual que se difuminan las consecuencias negativas que el puesto de trabajo puede tener en la propia trayectoria vital, así como sobre la salud física y psicológica.

Por ello, se ha realizado la presente investigación con el objetivo de analizar la relación entre la situación laboral de los jóvenes españoles menores de treinta años y los riesgos laborales por accidentes de tráfico, en concreto los llamados accidentes en misión (aquello que ocurren durante el desarrollo de la jornada de trabajo, mientras que se desempeñan las funciones propias del puesto) y los accidentes in itinere (los que tienen lugar durante los desplazamientos desde el hogar al lugar de trabajo y viceversa) para desarrollar estrategias, programas o planteamientos que mejoren las condiciones de trabajo de estos jóvenes.

En el informe, se destacan una serie de conclusiones derivadas de los datos empíricos obtenidos:
  • En primer lugar, se subrayan las dificultades que implica para los jóvenes el proceso de inserción laboral, puesto que se constata una elevada tasa de paro, así como una mayor temporalidad en los contratos de trabajo y un salario más bajo. Efectivamente, a medida que se tienen más años, se van logrando mejores condiciones de trabajo porque se va adquiriendo una mayor estabilidad laboral.
  • Los jóvenes menores de 30 años varones tienen un mayor riesgo laboral, al presentar una mayor probabilidad de sufrir accidentes de tráfico tanto de tipo in itinere como del tipo denominado en misión, frente a las mujeres de su mismo intervalo de edad o a los trabajadores mayores de treinta años. En concreto, el perfil del trabajador joven que más riesgo laboral presenta es el de varón de 16 a 24 años de edad y empleado en el sector industrial con un contrato temporal.
  • No obstante, se ha constatado la presencia de una serie de variables mediadoras que facilitan una mayor incidencia de accidentes de tráfico en este grupo de edad, especialmente el optimismo ilusorio (percepción de control y ausencia de percepción de riesgo, es decir, creer que no se va a tener un accidente a pesar de realizar conductas de riesgo), desarrollo emocional y nivel educativo.
Por ello, se establecen una serie de pautas generales para desarrollar programas de prevención de riesgos laborales específicos para este grupo de edad. En el informe, se subraya la necesidad de iniciar las medidas de prevención mucho antes de la inserción en el mundo laboral, así mismo dichas medidas de prevención de los accidentes laborales-viales han de dirigirse a tres frentes: instituciones públicas, empresas y los propios trabajadores con el objetivo de reducir los factores de riesgo y aumentar los factores de protección.

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