lunes, 27 de julio de 2009

Psicólogos entrenan a padres con hijos desobedientes

La Universidad de Murcia pone en marcha un programa 'importado de EE UU', en el que enseñarán técnicas para mejorar la conducta de los más pequeños a 150 familias murcianas.

Reprochar, castigar, amenazar, gritar... Es lo que hacen muchos padres cuando sus hijos no les obedecen, contribuyendo sin querer a fijar ese comportamiento negativo en el menor, ya que como dice una máxima en psicología: "Toda conducta que se atiende, se mantiene". De ahí, que ignorar las conductas negativas y reforzar las positivas sean las dos principales reglas para reducir la desobediencia infantil, tal y como se contempla en el Programa de Entrenamiento para Padres y Abuelos (PEPA), que ha puesto en marcha el departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UMU, dirigido por el profesor Javier Méndez siguiendo un método que se aplica con éxito en Estados Unidos.

Más de 150 familias murcianas participarán en este proyecto, en el que unos 40 profesionales del Colegio Oficial de Psicólogos de Murcia muestran técnicas y destrezas para conseguir que los niños obedezcan a la primera, según informan Pedro Castell y Esther Egea, dos de los responsables del programa, quienes destacan el hecho de que el PEPA no sólo esté dirigido a los padres, sino también a los abuelos, ya que también tienen un papel destacado en la educación de los niños.

Castell y Egea cuentan que, de momento, ya se ha iniciado la experiencia con 80 familias. "Se trata de niños completamente normales, seleccionados en colegios públicos y privados del municipio de Murcia, con edades comprendidas entre los 3 y 6 años (que es cuando mejor se pueden corregir estas conductas disruptivas)". Asisten con sus padres (o con sus padres y abuelos) a un total de nueve sesiones -de una hora de duración-, que se desarrollan en unas salas donde hay un mesa infantil para los juegos y otra para los padres. Es el 'laboratorio' donde se experimentan las estrategias.

"Se trata de un programa completamente estructurado, ya que en cada sesión se aborda una habilidad", comenta Esther Egea, quien añade que la técnica que utilizan es "el modelado": los padres o abuelos observan al principio de la sesión cómo actúan los terapeutas (resulta mucho más eficaz que leer instrucciones en un libro); después se les deja solos con los niños y se crean 'situaciones artificiales' para que los progenitores pongan en práctica lo que han aprendido. Todas las sesiones son grabadas y seguidas en directo a través de unos monitores por los psicólogos y terapeutas, que evaluarán si los progenitores han sabido responder de acuerdo al programa.

Las nueve sesiones se dividen en dos fases. En la primera se trabaja el reforzamiento positivo, la atención diferencial, los estilos educativos y los errores en la educación. Mientras que en la segunda se aborda cómo dar instrucciones claras, qué hacer cuando no se obedece a la primera, cómo establecer normas y límites, y la resistencia a la frustración.

Pero el proyecto no acaba con estas nueve horas en el 'laboratorio', sino que los profesionales llevarán a cabo un seguimiento de las familias a lo largo de un año, con 'controles' a los 6 y a los 12 meses. "Aunque todavía no tenemos datos, sí que podemos decir que los padres se muestran muy satisfechos con los resultados, ya que las pautas que aprenden para reducir la desobediencia les sirven también para todo el comportamiento del niño en general: dormir, comer, ir al aseo solo... Muchos además las aplican con los hermanos, también con buenos resultados".

El objetivo del programa es que participen 150 familias, aunque seguramente serán más debido a la gran demanda, y que las conclusiones terminen plasmadas en una publicación.

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