lunes, 29 de junio de 2009

Curso de Psicología General, de Leonardo Polo

Leonardo Polo
Curso de Psicología General
EUNSA
Pamplona, 2009
359 páginas

La trascripción de un curso de psicología de uno de los filósofos más conocidos de la Universidad de Navarra que aborda el carácter científico de la disciplina

El presente volumen recoge un Curso de Psicología General dictado por Leonardo Polo en la Universidad de Navarra en el curso académico 1975-1976. El autor necesita poca presentación. Es uno de los filósofos de la Universidad de Navarra más conocidos, y ya se han publicado cuarenta obras de su autoría. Se trata de un pensador muy original, a veces, hay que decirlo, a costa de la claridad del discurso.

El libro comienza con una introducción de José Ignacio Murillo, colocándolo en el contexto de las corrientes de psicología del siglo XX (pp. 11-37). El resto del libro es una trascripción de las clases de Polo, en el que hay divisiones en capítulos que respetan la estructura con la que el autor pensó el curso. El Curso se divide en cinco temas: A) ¿Qué significa lo psíquico?; B) La psicología como ciencia; C) Las operaciones de viviente; D) El alma y sus facultades y E) Los grados de la vida. A pesar de que éste es el proyecto inicial, el Curso sólo desarrolla los temas A, B y C, respectivamente en los capítulos I, II y III. Además se pone la fecha de cada una de las lecciones.

Quien se acerque a este libro esperando encontrar los contenidos de un tratado de psicología general convencional, se dará cuenta rápidamente de que se trata de algo muy distinto. En el fondo, el tema de todo el curso es el de la delimitación del campo epistemológico de la psicología. El punto de partida es una lúcida conciencia de la falta de unidad de objeto y de método de la psicología contemporánea: “Lo que se suele llamar psicología presenta una diversidad de objetos y de métodos, que van desde planteamientos fisiológicos hasta otros cercanos a la filosofía, o a aplicaciones técnicas: sociales, pedagógicas y terapéuticas. Se echa en falta la construcción de un cuerpo teórico coherente. También es llamativa la ausencia de precisión: lo que se llama psicología es una mezcla de consideraciones matemáticas –con vistas a la medición-, observaciones intuitivas fuertemente teñidas de prejuicios, y grandes fragmentos tomados en préstamo, sin venir a cuento, a otras disciplinas más desarrolladas o consolidadas” (p. 41). Lamentablemente, la situación actual no ha mejorado respecto de la de la década del ’70.

En el Capítulo I (Tema A), el autor hace una historia filosófica de lo que él denomina “lo psíquico”, que más que un objeto sería “un punto de vista dinámico acerca de temas u objetividades” (p. 45). Este punto de vista habría comenzado con la espontaneidad de la voluntad en Escoto, y con el voluntarismo que se iría desarrollando en los autores posteriores. En el despliegue de esta idea, el autor se aparta en una cantidad enorme de clases y páginas de los autores habituales de la psicología, para ocuparse de Descartes, Hume, Kant, Hegel y Kierkegaard. En el Capítulo II, y a pesar del cambio de Tema (comienza el B), continúa el discurso sobre “lo psíquico”, esta vez con el desarrollo del psicoanálisis de Freud. Se hace en este capítulo también una crítica de la aplicación del modelo newtoniano de ciencia a la psicología.

El último Capítulo, el III, se ocupa del esclarecimiento del lugar que en la ciencia le toca a la psicología. La tesis central es que “el objeto de la psicología es un cierto tipo de movimiento” (p. 291), en línea, en mi opinión, con la concepción aristotélica de la ciencia de la naturaleza. La síntesis de su posición se encuentra ya al comienzo del libro (p. 42): “ ‘La psicología encuentra su justificación científica en virtud de la existencia de un movimiento cualitativamente distinto de cualquier otro’. Esto significa, a la inversa, que si no cabe establecer entre los movimientos una diferencia estrictamente cualitativa, la psicología no es una ciencia”. Tales serían los movimientos vitales.

El libro es un aporte interesante a la discutida cuestión del carácter científico de la psicología. Sus interpretaciones tienen puntos originales, aunque también, muchas veces, discutibles. Para el psicólogo que carece de formación filosófica el libro puede resultar demasiado difícil. Pero algo semejante puede ocurrirle al filósofo sin conocimiento del modo de hacer filosofía de Polo, debido a su estilo y lenguaje tan personales.

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