viernes, 29 de mayo de 2009

Experiencias seudo-psicóticas en adolescentes de la población general española

La presencia de síntomas o experiencias características de los trastornos psicóticos, como delirios o alucinaciones, ha sido estudiada y descrita en grupos de personas de la población general sin antecedentes de trastornos psicóticos. Estos síntomas, denominados experiencias seudo-psicóticas (ESP), son generalmente transitorios y se manifiestan con una menor intensidad que en los pacientes con un diagnóstico de psicosis. El estudio de estas experiencias en personas de la población general representa la posibilidad de ampliar la comprensión de los factores de riesgo de trastornos psicóticos como la esquizofrenia y de desarrollar estrategias de prevención.

La evidencia sugiere que las personas que presentan ESP, en su mayoría, nunca desarrollarán trastornos psicóticos; sin embargo, la importancia de las ESP como indicadores de la vulnerabilidad a este tipo de trastornos quedó establecida en el estudio realizado en Nueva Zelanda por Poulton et al. (2000). Esta investigación reveló que los niños con ESP, tenían un riesgo 16 veces mayor, que los niños sin estas experiencias, de presentar un tipo de trastorno psicótico (esquizofreniforme) a los 26 años de edad.

Los estudios que han examinado la prevalencia de ESP en la población general, indican que entre el 5,1% y el 35% de los adultos presentan al menos una experiencia de este tipo. Peters, Joseph y Garety (1999) encontraron que el 10% de un grupo de adultos de la población general presentaba ideas delirantes, mientras Mojtabai (2007) encontró que algunos de los síntomas que se manifiestan con mayor frecuencia en la población general son: alucinaciones auditivas, alucinaciones visuales e ideas paranoides. Algunas personas con ESP presentan simultáneamente síntomas de depresión. Por esta razón, se ha investigado la relación entre estas dos manifestaciones (depresión y ESP), encontrándose que la disminución en el nivel de depresión trae consigo una reducción en el número de ESP. Por el contrario, cuando los síntomas depresivos persisten, continúan presentándose niveles altos de ESP, lo que significa que la depresión puede afectar la evolución de estas experiencias psicóticas. Este hallazgo tiene importantes implicaciones para el desarrollo de estrategias de prevención temprana de la psicosis, puesto que el tratamiento de la depresión en personas con ESP ayudaría no sólo a reducir el sufrimiento del individuo con depresión, sino a disminuir las ESP y, por lo tanto, el riesgo de transición a un trastorno psicótico.

Se ha encontrado que las personas con ESP manifiestan además una disminución en su calidad de vida, mayor malestar emocional y comportamientos violentos. Las personas más jóvenes presentan mayores índices de experiencias seudo-psicóticas, lo que indica que la adultez temprana es un periodo donde las ESP son más frecuentes y podría ser, junto con otros factores de riesgo, una etapa evolutiva crítica para la expresión de la vulnerabilidad a la psicosis. Otras características de las personas adultas con niveles altos de ESP incluyen bajo nivel educativo y estado civil soltero o divorciado. Asimismo, las personas residentes en centros urbanos, con mayor densidad de población, muestran niveles más altos de ESP.

En el presente estudio, que fue realizado por la Universidad Autónoma de Barcelona, se analizó la presencia de ESP en un grupo de 777 adolescentes de la ciudad de Barcelona, con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años, que respondieron a un cuestionario que evaluaba dos tipos de síntomas psicóticos (positivos y negativos) así como la presencia de síntomas de depresión. Los resultados obtenidos muestran que el 7,5% de los adolescentes evaluados presentaron tres o más síntomas positivos, es decir, experiencias como delirios (por ejemplo, sentir que se es perseguido o que hay un complot en su contra) o alucinaciones (por ejemplo, oír voces hablando entre ellas, ver cosas que otros no ven). El 4% de los jóvenes presentaron tres o más síntomas negativos, como por ejemplo, aislamiento social, falta de interés y energía para hacer sus actividades cotidianas, sensación de no experimentar emociones aún en momentos importantes. El 4,5% manifestó experimentar tres o más síntomas de depresión, como llorar sin motivo, sentir que no tiene futuro, sentimientos de culpa, o deseos de no vivir más. El 9,8% presentó puntuaciones muy elevadas en los tres tipos de síntomas (positivos, negativos y depresivos). Los adolescentes españoles con puntuaciones más elevadas en depresión, mostraron un incremento en los síntomas positivos y negativos, tal como se ha descrito en investigaciones anteriores.

En este estudio se analizó si existían diferencias de género en las puntuaciones de los adolescentes. Así, se encontró que chicos y chicas presentaron puntuaciones similares en los síntomas positivos y negativos, pero las chicas obtuvieron puntuaciones más elevadas que los chicos en los ítems que evalúan síntomas depresivos. En la literatura disponible sobre depresión y diferencias de género, se ha evidenciado que durante la adolescencia, las mujeres tienden a presentar mayor sintomatología depresiva que la evidenciada por los adolescentes de género masculino.

Este estudio exploratorio confirma para la población adolescente española, algunos hallazgos previos que evidencian que los síntomas de tipo psicótico están presentes en personas de la población general y que éstas experiencias se pueden manifestar de manera más intensa cuando además hay síntomas de depresión. Es necesario el diseño y ejecución de estudios en los que se evalúe a largo plazo la evolución de estos síntomas, con el fin de complementar los datos obtenidos aquí y aclarar el papel de las ESP como factores de riesgo o vulnerabilidad para los trastornos psicóticos.

Sobre los autores:

Jordi E. Obiols. Psiquiatra. Catedrático de Psicopatología en la Facultad de Psicología de la UAB. Dirige la Unitat de Recerca en Psicopatología i Neuropsicología, que se ha especializado en la investigación de factores psicobiológicos de riesgo para las psicosis desde hace dos décadas.

Marcela Barragán. Psicóloga de la Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia) y especializada en terapia sistémica. Desde el año 2006 adelanta estudios de Doctorado en Psicopatología Infantil y Adolescente, en la UAB, bajo la dirección del Dr. Jordi E. Obiols.

Jordi Vicens. Licenciado en Psicología y Master en Neuropsicología por la UAB. Profesor Asociado en la Facultad de Psicología de la UAB. Psicólogo Adjunto en el Hospital Duran Reynals. Investiga actualmente en teoría de la mente y esquizofrenia.

José Blas Navarro. Doctor en Psicología y Profesor de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Psicología de la UAB. Su investigación se centra en la modelización multinivel y en el tratamiento de valores desconocidos. También participa en diferentes líneas de investigación en psicopatología

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